LOS CABALLOS NOS PIDEN AYUDA CUANDO LA NECESITAN

Un experimento demostraría que estos animales son capaces de acudir a los humanos cuando no pueden alcanzar un objetivo

 

Cerca de 6.000 años atrás comenzó la relación de humanos y caballos. Desde entonces, los equinos han contribuido al desarrollo de la sociedad en áreas como la agricutlura, la caza, el transporte y la exploración. En tiempos más recientes, la equitación ha llamado la atención por sus efectos positivos en nuestra salud mental. Las altas habilidades cognitivas y sociales de los caballos hacia los seres humanos podrían explicar parcialmente por qué ltenemos una relación de colaboración hoy en día. Sin embargo, la evidencia científica de esta capacidad es todavía escasa.

Se sabe de otros animales domésticos con habilidades para la comunicación con los seres humanos: estudios recientes con perros han revelado que son excelentes en la comprensión de varios gestos y expresiones humanas. Se cree que estas habilidades surgieron en el proceso de domesticación. ¿Podrían los caballos tener esas habilidades también?
Y precisamente eso es lo que se han preguntado Monamie Ringhofer y Shinya Yamamoto. En un estudio publicado en Animal Cognition ambos expertos demuestran que cuando los caballos se enfrentan a problemas insolubles usan señales visuales y táctiles para llamar la atención humana y pedir ayuda.

Para llegar a esta conclusión, se llevaron a cabo dos experimentos con 8 caballos. El primero de ellos consistía en ocultar comida (zanahorias) en un cubo que el caballo no podía alcanzar. Los investigadores observaron si el caballo enviaba y de qué modo,  señales al cuidador cuando llegaba. El animal miraba, tocaba y empujaba a su cuidador durante un período significativamente más largo en comparación con aquellos casos en los que no se ocultaba alimento.
Basándose en estos resultados, se desarrolló el segundo experimento. Si el cuidador no había observado la comida escondida, los caballos daban más señales. Esto demostraría, según los autores, que los caballos pueden cambiar su comportamiento en respuesta a la respuesta de los humanos.

Fuente original de la Universidad de Kobe.

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